Cuando las buenas voluntades se juntan, el éxito rotundo es el único camino posible… Eso fue precisamente lo que ocurrió con el cierre de SOY, la subasta de arte ideada por ASODECO (organización sin fines de lucro dedicada a capacitar personas con necesidades especiales para ayudar a su incorporación al mundo laboral), y respaldada por un grupo solidario de instituciones (entre ellas FundaSitio, dirigida por Rafael Núñez).

Y es que la Hacienda La Trinidad Parque Cultural fue el escenario de la puja final de un evento que inició a principios de mayo, y allí dijeron presente más de 90 almas, todas dispuestas a llevarse a casa un pedacito de la vida de un grupo de artistas con discapacidad (pues eso es el arte para ellos, un modo de enfrentar y ver al mundo, y un vehículo para plasmar en él todo lo que los hace fundamentalmente humanos).

Esas 90 almas tuvieron la oportunidad no solo de ofrecer entre 25 mil y 250 mil bolívares por las 39 obras de arte que se llegaron a vender, sino que también pudieron disfrutar de una mágica presentación de la danza performance Tiempo de Mirarse, ejecutada por la Fundación Sarta de Cuentas, antes de la subasta en sí (la cual duró dos horas y corrió a cargo de Pamela Meraz, martillo del evento).

¡Misión cumplida!

SOY, viéndola en perspectiva, fue mucho más que una subasta: Se trató de un encuentro solidario a favor de un fin común y loable. Se trató de una muestra clara de que los artistas especiales (quienes estuvieron presente junto a familiares, amigos y público en general) son precisamente especiales no por condición sino por sentimiento.

Al final, todo el amor y el esfuerzo puesto por ASODECO (la recaudación final pasará a ser donado a su beneficio) y sus aliados (FundaSitio, Despacho Museográfico Meraz-Aguilar, Objaeta, Sarta de Cuentas, Teletón México, Restoven, Los Perejiles Argentina, y Hacienda La Trinidad Parque Cultural) rindió sus frutos y, claro, cumplió los objetivos:

  • Generar felicidad y nuevas formas de expresar a través del arte.
  • Generar nuevas y múltiples formas de expresión que los haga conscientes de sus propias capacidades, antes no descubiertas o desarrolladas.
  • Crear un espacio de discusión y reflexión en la sociedad ante el papel de estos jóvenes y adultos como personas autónomas de pensamiento y por lo tanto con expresiones válidas desde el punto de vista artístico dentro de los lenguajes del arte.
  • Guiar y presentarles nuevas formas de acercarse al arte que los confronte con su propio yo, contribuyendo a su proceso de formación.
  • El arte debe ser integrador. La sociedad debe comenzar a practicar nuevas formas de incluir a todo tipo de persona con deficiencias y capacidades, dándoles herramientas.
  • Tomar los modelos de inmersión laboral y social sobre todo de las empresas, aquellos exitosos donde este grupo de personas se han destacado. Hacer del arte un vehículo para incluirlos y darles nuevas oportunidades.
  • Integrar el arte a la convivencia social.
  • Probar que este programa sea realmente eficaz como modelo de enseñar.
  • Replicar en poblaciones similares proyectos como estos que los acerquen a crear sus propios modelos de autogestión y emprendimiento.